Mi nombre es Beatriz, y soy madre de un precioso
niño que llegó a mi vida como un faro, despertando
en mí una sensibilidad dormida y una profunda
necesidad de reconexión. Su nacimiento fue la
semilla que me llevó de vuelta a casa: a esa parte
esencial de mí que siempre estuvo esperando
emerger. A través de él, y del amor que brotó al
acompañarlo, encontré mi propósito.